El pueblo

San Julián

El camino ondulante desde Herrerías presenta en los dos kilómetros que según el indicador distan hasta San Julián, un zigzag de castaños que envuelven el camino como si protegernos intentasen. Prácticamente el pueblo no se divisa hasta que nos topamos con el letrero delator. Y enseguida, todo son cuestas, huertas, casas de piedra y madera, montañas, y una nada que se dibuja más allá del pueblo.

En San Julián la vida es apacible, se diría que aburrida. No se perfila ningún sueño de despertar para un mañana más próspero, y mientras tanto, alguna matanza, alguna vaca que ordeñar, y alguna patata que sembrar. Sólo los más jóvenes sueñan con devolver de alguna forma u otra toda una vida y esplendor a este tranquilo pueblo.

Un poco de historia

Según la leyenda popular, la historia del pueblo nace de una familia gallega, que allá por el siglo XI, llegaron hasta estas tierras. Se dice que esta familia, antes de construir la primera casa, estuvo viviendo unos meses en el interior de un castaño que se supone estaba situado entre los actuales pueblos de San Julián y Otero de San Julián, en las faldas del monte Capeloso, tierra de antiguos molinos.

San Julián abandona su principal seña de identidad en cuanto culmina el pueblo de Herrerías. La iglesia que da nombre a la localidad se encuentra en el mencionado Herrerías, y hasta allí han de desplazarse los habitantes de San Julián para los actos litúrgicos. Antiguamente existió una ermita en la localidad de San Julián, pero finalmente se decidió que “era mejor bajar los muertos a Herrerías que subirlos de Herrerías hasta aquí”, dice el pedáneo, Adolfo Samprón. Así que Herrerías, además de quedarse con la iglesia, se quedó también con el cementerio.

Actualmente, la Iglesia de San Julián está situada en un altozano al sur del núcleo de Las Herrerías. Es un monumento del siglo XVIII y pertenece al estilo barroco-neoclásico. Es un edificio de una nave con cabecera resaltada y espadaña a los pies.

Desgraciadamente, el cura que atiende a Herrerías, sólo oficia una misa campestre en la plaza del pueblo de San Julián para la celebración que se realiza en honor al santo patrono. Ya que, como tiene que atender a más parroquias, no pude encargarse plenamente de los habitantes de San Julián.

La economía del pueblo

Los principales ingresos económicos del pueblo se obtienen gracias a los castaños que pueblan el paisaje de San Julián. Ésta es la riqueza fundamental, porque, actualmente, los productos de la huerta no se comercializan, sino que son utilizados para el consumo personal de los habitantes.

En lo que se refiere a ganadería, la más abundante es la vacuna, y estos animales se dedican al consumo familiar. No hace muchos años abundaba también la porcina. Actualmente este tipo de ganadería se ha reducido hasta el punto en que los habitantes compran cerdos durante los meses de Agosto y Septiembre, para realizar las matanzas típicas en Diciembre. Desgraciadamente este acto tan típico, la matanza, también está a punto de desaparecer. La gente más joven no vive en el pueblo para poder continuar la tradición, y el resto de habitantes son todos ancianos, y no pueden realizar solos estos actos. La que sí ha desaparecido por completo es la ganadería ovina y caprina, hecho que provoca que los montes aledaños al pueblo se estén cubriendo de maleza a pasos agigantados, porque ya no hay ganado que acuda a pastar a los mismos.

Pero en realidad la principal economía de la zona es el subsidio por jubilación que recibe la mayor parte de los menos de 20 habitantes que todavía permanecen en San Julián.

La plaza mayor

Las estrechuras de las calles del pueblo son tales que la plaza mayor se denomina popularmente, “donde os coches dan a volta”, porque es el único lugar de la localidad en el que los coches pueden dar la vuelta. Ahora unos letreros dicen que este espacio se denomina ‘Camino vecinal’, a pesar de ser la plaza del pueblo, y extienden esta denominación a la calle principal que cruza el pueblo. También es en este lugar en donde el cura oficia una misa campestre el día de San Julián, santo patrono, si hace buen tiempo.

Lo que hay que ver

San Julián ha perdido sus caminos naturales a otros pueblos por la creciente maleza del monte. Antiguamente, a través de la montaña, se accedía al pueblo vecino denominado Otero de San Julián (pueblo aún perteneciente a San Julián), pero hoy esta posibilidad ya no existe. Con lo cual, al ir hasta San Julián no cabe el hacerlo sólo como zona de paso.

Lo digno de ver en este pueblo son los sotos de castaños que inundan la carretera desde Herrerías hasta San Julián. También la arquitectura rural, con casas de piedra y madera, algunas de ellas en buen estado y otras en un estado lamentable de abandono, pero todas conservan su encanto. El paisaje que se divisa desde lo alto del pueblo es digno de admirar en la primavera y el otoño, sobre todo, cuando las faldas de las montañas adquieren sus primeras flores, o cuando las hojas amarillas hacen juego con el verdor de los prados.

San Julián según Madoz

En el diccionario provincial de León llevado a cabo por Pascual Madoz entre 1845 y 1850, San Julián era una entidad compuesta además por los pueblos de Herrerías y Hospital, y siempre se denominaba a los tres como uno solo.

Madoz señalaba que su clima es templado en primavera y verano, y muy frío en el invierno; y las enfermedades más comunes en la zona son las pulmonías, dolores de costado, viruelas y sarampión en los niños. Las tres entidades que formaban un pueblo daban nombre cada uno a un barrio.

También apuntaba Madoz que los montes estaban poblados de hayas, acebos y robles, y el principal es el denominado Capeloso, de donde hoy día llega el agua potable hasta San Julián. El caudal del cual está entubado en 2,2 kilómetros hasta llegar al pueblo.

Y finalizaba Pascual Madoz haciendo mención de los principales productos agrícolas que se daban en la zona: centeno, poco trigo, avena, legumbres, patatas, frutas y pastos. Además, en lo que se refiere al ganado, se señala que había ganado lanar, vacuno, caprino y porcino, y que era una buena zona para la caza de perdices.

Situación

Dónde está: en el municipio de Vega de Valcarce.

Cómo ir: desde Ponferrada tomar la N-VI en dirección a Coruña, y al llegar al desvío hacia Vega de Valcarce, entrar en él. Hay que pasar los pueblos de Vega de Valcarce y Ruitelán, y al llegar al de Herrerías entrar en él por un desvío situado a la izquierda. Al final de este pueblo, a la izquierda también, se encuentra el indicador que señala San Julián, tomarlo, y a dos kilómetros ya está el pueblo.

Estado de la carretera: en la N-VI es bueno, aunque a partir de Villafranca hay numerosas curvas. En la carretera desde Ambasmestas a Herrerías la carretera se estrecha, pero el firme está en buen estado: y el camino que desde Herrerías parte para San Julián tiene numerosos socavones, es muy estrecho y con unas curvas muy pronunciadas.

Distancia: 42 kilómetros.

Tiempo: una hora (desde Ponferrada).

Población: 49 habitantes.

Dónde comer: en Herrerías – Centro de turismo rural “Paraíso del Bierzo”.

Dónde dormir: en Herrerías – Centro de turismo rural “Paraíso del Bierzo”.

Deportes: senderismo y mountain-bike.

Lugares de interés: en conjunto el pueblo por su arquitectura, y los paisajes de los sotos de castaños y de las montañas que rodean a la localidad.

Fiestas: antes se celebraba San Julián el 7 de enero, después pasó a celebrarse el segundo fin de semana de mayo, y ahora se hace un fin de semana cualquiera en agosto.